Fin de año en Portugal. Día 1

El día ya se antojaba largo, hay más de 700km entre nuestra ciudad, Madrid, y nuestro destino, Arrifana, un pueblecito surgieron al norte del Algarve.

Sin embargo no llevamos mucho equipaje, tan solo lo necesario ya que serán pocos días, básicamente para pasar fin de año aquí, y la previsión del tiempo es muy buena, 18 grados de máximas y 11 de mínimas.

En esta ocasión estreno alforjas después de usar las mismas desde el 2012, en el último viaje de hace un par de meses acabaron por romperse y acabé descubriendo que ya no eran impermeables. Así pues me hice con las láminas baratas que vi por internet y oye, están dando un gran resultado, aunque aún hay que ajustarlas mejor a esta moto.

Con todo el equipaje hecho nos citamos mi padre y yo a las 8:30 de la mañana en el sur de Madrid para coger la autovía A5 dirección Badajoz y una vez allí adentrarnos en Portugal. Pues bien nada de lo planeado salió. Para empezar se nos estropearon uno de los intercomunicadores, por suerte los hemos podido rescatar, algún problema con la alimentación. Luego cuando no habíamos recorrido ni 5km una de mis alforjas estuvo a punto de caerse. Por suerte mi padre me dio el alto y pudimos engancharlas mejor, ya encontramos el truco.

Una vez ya en carretera nuestra intención era llegar a Talavera de la reina para ahí coger una nacional que lleva directamente a Herrera del Duque y de ahí continuar por nacionales bajando en diagonal hasta Zafra y de ahí a la costa cogiendo algo de autovía para avanzar más rápido pero no pudo ser del todo así ya que a unos 40km de Talavera tuvimos que parar, la Duke 390 a altas velocidades en carretera consume mucha gasolina y no llegaba ni de broma. Así pues nos desviamos en la primera gasolinera y tomamos café. Aquí decidí poner el GPS para evitar pérdidas y descubrimos que podíamos ir por nacionales rápidas prácticamente hasta nuestro destino, yendo en diagonal, casi en línea recta. Y así hicimos, todo el trayecto por carreteras muy divertidas y con buen firme y unos paisajes preciosos. Desconocía por completo esta zona de España, quizás sea la que menos he frecuentado.

Yendo bien abrigados no pasamos mucho frío y ya a medio día la temperatura era la perfecta para ir en moto, demasiado cálida para esta época del año. Ya en Badajoz, pasado Zafra paramos a comer y ahí nos reconoció más de una persona en el bar. Se nos hace muy raro y más si es en un pequeño pueblo recóndito.

Avanzando nos topamos con la frontera y de pronto nos vimos en Portugal, en una carretera angosta y sinuosa recién asfaltada y el tramo más divertido del día. Así estuvimos más de dos horas sin bajarnos de la moto hasta que nos dimos de bruces con una gasolinera en un área bastante rural. Reportamos nosotros y nuestras motos y así descansamos, los brazos y el culo ya se resiente después de tantas horas. Continuamos camino, quedaban muy pocos kilómetros, unos 200 pero mas de 3 horas de trayecto ya que llegado el final la carretera se estrecha, se llena de curvas y atraviesa decenas de pueblos lo que nos retrasaba mucho. Aún así lo pasamos muy bien hasta que se nos hizo de noche.

Noche cerrada sin mucha visibilidad, con bastante tráfico en contra dirección dejándonos ciegos con las luces y repleto de bancos de niebla. El plan perfecto!!… Aminoramos la marcha, el camino se hacía cada vez más inseguro pero la mente sigue despierta y muy concentrada en lo que hacemos, en este tipo de sitios es muy fácil liarla y acabar en la cuneta o un sitio peor.

Por más kilómetros que hacíamos el tiempo no bajaba y eso que llevamos muy bien ritmo así que cuando quedaba una hora para el destino decidimos parar, un último descanso porque sino esa hora será un tortura.

Paramos en un bar de pueblo, la típica tasca donde aún se fuma y donde el 100% de la clientela son hombres hechos y derechos, mucho hombre de campo. Cuando entramos todos se giran para vernos, será como ver dos extraterrestres con nuestras pintas, tan fuera de lugar en un sitio así pero la amabilidad lusa es tan buena que nos hicieron hueco para los cascos, y algún intentó entablar conversación.

Una vez reanudada la marcha Esa hora que nos quedaba se pasó rápida pese a los cada vez más frecuentes y densos bancos de niebla.

Cuando ya por fin llegamos al hotel más que niebla se nota la bruma del mar ya que lo tenemos aquí pegado, hoy las motos dormirán empapadas.

Y desde aquí escribo, desde este hostel tan típico surfero. Un rollo muy diferente para pasar fin de año. Mañana ya os contaré como es el lugar porque es tan de noche que solo podemos ver las estrellas, que se ven muchas por cierto.

Después de 12 horas de viaje y más de 700km me despido hasta mañana.

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