Viaje a los pueblos blancos, DÍA 1

Llegó el día sin muchos preparativos, tan solo una lista completa de las cosas que llevarme tanto de equipación para la moto, como ropa, utensilios y equipo de grabación, unas notas manuscritas de toda la ruta de este primer días (que por cierto acerté de lleno, no me perdí ni una sola vez) y una idea muy difusa de lo que quiero hacer en este viaje, en cierto modo porque no quiero llevarlo al pie de la letra y quiero descubrir este viaje.

Un primer día con mucha autovía porque tenía que cubrir los más de 550 kilómetros que me separan de Ronda (Málaga) y si lo hacía todo por secundarias me iba a eternizar y no quería perder este primer día. Aún así la mayoría del camino fue por las nacionales, recorriendo los pueblos aledaños.

Al principio me constó entrar un poco en el viaje hasta que pasada una hora y algo de la salida un camionero sacó su brazo por la ventanilla y me hizo el gesto motero universal de las “uves”

¡Coño! ¡Qué tío más majo, este es un camionero motero! Con ese simple gesto me animó y llenó de alegría para el resto de camino.

Llegando ya a la nacional me faltó poco para quedarme tirado sin gasolina. Venía haciendo buena media, y esta no se logra yendo a 120 por lo que el depósito llegó al nivel de la reserva antes de lo que pensaba, recordemos que es mi primer viaje largo con esta moto. Cuando vi la luz aflojé y como iba por autovía, por la A41 cerca ya de Puertollano di por sentado que alguna gasolinera habría en menos de 50 kilómetros. Pues me equivocaba. Como ya empiezo a tener algo de callo en esto, poco pero algo tengo, en una de las salidas que marcaba el desvío para varias carreteras salí por ella hasta el cruce, paré en el arcén y busqué gasolineras cercanas. Calculaba que me quedarían como mucho 25 kilómetros para agotar la reserva y mi intuición acertó, había varias si cogía una de las carreteras en dirección opuesta a solo 3 kilómetros encontré mi salvación.

Ya regocijado en mi suerte me incorporé tiempo más tarde a la nacional, por un tramo muy divertido con rectas muy largas pero también con pequeños puertos serpenteantes. En este trozo adelanté a un tipo enfundado en un mono de cuero con una MT07. Iba lento en la recta y cuando le pasé y llegó el tramo de curvas aceleró para cogerme. Mi primer pensamiento estaba en que ese tío era bastante idota por picarse con una moto con la mitad de cavallos que la suya, pero nada más lejos de la realidad, lo que quería era rodar con alguien. Y así hicimos, durante más de media hora fuimos uno delante del otro curveando hasta que él se desvió, se despidió de mi y yo continué mi marcha. A veces la gente te puede sorprender para bien. De hecho este viaje en cierto modo es para alejarme del estrés, las prisas y la mala educación del Madríd del día a día.

Sin más llegué a mi hotel, al norte de Ronda, en un pequeño pueblecito llamado La Cimada. Me hospedo en una casa rural. Es una casa particular de la señora Dolores. Como la casa es enorme alquila las habitaciones y puedes hacer uso de las zonas comunes como el salón, la cocina y lo más importante, el jardín con piscina.

Al principio de la mañana la temperatura era ideal para montar en moto pero tras 6 horas encima de la moto estaba exhausto y muy acalorado.

Dejé las cosas en mi habitación la cual no tiene ninguna cerradura (todo muy familiar) y me fui a comer algo rápido, de hecho no tardé ni una hora en regresar aquí ya comido y bebido.

Me planté en bañador y descansé una hora aproximadamente para refrescarme y como aún era pronto cogí lo básico y me fui a uno de los pueblos blancos cercanos, Zahara.

El propio pueblo construido sobre la montaña es precioso, las mejores vistas de él se encuentran en la base, viendo sobre nuestras cabezas la arquitectura de casas bajas todas blancas impolutas y a sus pies un lago azul turquesa que quita el hipo. No está mal para ser la primera toma de contacto.

Tomé un refresco con mucho mucho mucho hielo en una terraza en la que podía contemplar las calles angostas de casas blancas y detrás de mi el lago. Pese a que el estilo de vida de los andaluces de la zona ahora es muy festivo y con mucha sangre en las venas se puede respirar la paz de unos pueblos alejados de la multitud.

Mañana quiero visitar zonas y carreteras que muchos seguidores me habéis ido recomendando. Me lo tomaré con mucha calma, esta noche quiero descansar bien y espero estar con más ánimos de grabar algo porque ya notaba el agotamiento por la tarde.

Termino estas líneas sobre la cama, en frente mía la puerta abierta del balcón por la que veo solo vegetación y el murmullo de la piscina. Mañana intentaré escribir antes para que no se me vaya la luz y poder así hacerlo en el jardín.

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