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La Vereda, el pueblo abandonado más bonito conocido

Después de muchas semanas hemos vuelto a las andadas. Ya teníamos ganas pero si no era por problemas de tiempo, era por problemas mecánicos en la moto.

El caso es que quedamos a mediodía, mi padre con su eterna VFR800 y yo con mi amada y odiada Ninja250R. Quedamos ya en carretera, a la altura de Guadalajara en una vía de servicio para repostar, saludarnos, ponernos un poco al día ya que tampoco nos es fácil vernos entre nosotros y partir rumbo ya a La Vereda, al norte de Guadalajara por carreteras secundarias. Antes de salir, eso sí, un suscriptor del canal Youtube nos paró en medio del repostaje para hacerse una foto con nosotros, la primera que nos piden si no recuerdo mal. Un tipo majo.

La carretera hasta llegar al camino que lleva a La Vereda es muy recta, ancha es Castilla, dicen. Solo se salvan los últimos 15 o 20 kilómetros en los que la carretera se estrecha, se revira y vadea el río, una carretera muy bonita que al llegar a la presa se acaba y empieza en cambio un camino serpenteante y ascendente de tierra con unas de las mejores vistas de Castilla La Mancha. La pista es de tierra suelta, muy sencilla incluso para nuestras dos sport-turismo. No tuvimos que tirar de epicidad como ocurrió en La Bellida o en El Alamín.

Paramos una vez a fotografiar todo el valle y la vereda del río ya que en esta zona asoman muy cerca del mismo construcciones altas de iglesias ya derruidas. Es muy popular y común que en la época de sequía, cuando el nivel de los embalses baja, ver asomarse e insinuarse las partes más altas de las iglesias y otras construcciones porque como ahora veremos, muchos pueblos colindantes se anegaron durante la construcción de embalses y pantanos tras la guerra civil española.

Un vez colmamos el camino a más de mil metros de altitud encontramos La Vereda, pueblo abandonado bonito donde los haya puesto que es una de las mejores reliquias que se conservan de la arquitectura negra de la zona, cuyo nombre lo recibe por las construcciones de todos los edificios en pizarra, muy abundante por toda Guadalajara, Soria, etc.

Tras la guerra Civil el dictador Franco se dispuso a construir embalses y pantanos, algo positivo que conservamos y utilizamos hoy en día pero que como todo, tuvo una reacción igual de fuerte e inversa. No se miró ni dónde se hacía ni las consecuencias y estas fueron que el ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) tuviera que expropiar y echar a centenares y miles de vecinos de sus casos y del pueblo ya que estos se anegaron de agua en su construcción y haciendo que otros pueblos quedaran incomunicados, como fue el caso que nos ocupa, el de La Vereda. Uno de los síntomas de la despoblación rural.

El mismo ICONA quiso expropiar por ley y derruir las casas del pueblo para la conservación de la flora y la fauna y reforestación posterior pero la Asociación Cultural de la zona logró que no fuera así, prometiendo que al ser esta una de las joyas de la arquitectura negra se restauraría por facultades y estudiosos con el menor impacto posible en el medio ambiente, y así fue. Hoy se pueden ver como se siguen restaurando, dejando este pueblo como si de un museo se tratase, como una ciudad de cuento.

Si alguien ha jugado a Zelda Breath of de wild le resultaría incluso familiar. Caminamos por lo que queda de empedrado de sus calles puesto que la naturaleza se ha comido todo. La entrada está totalmente derruida pero cuando avanzamos vemos las casas en pie, algunas a punto de caerse, otras en proceso de rehabilitación. Algunas decoradas con jardines llenos de flores, carteles de madera indicando las calles y todo con su arquitectura negra, increíble.

Una de las joyas de la despoblación. En los años 70 se marchó la última familia que quedaba viviendo en La Vereda ya, como el resto de vecinos que migraron a Guadalajara o Madrid, obligados por las condiciones y circunstancias. Al inundarse los pueblos colindantes quedaron aislados, con un solo camino y el pueblo más cercano a 15 kilómetros. El pueblo sin agua ni electricidad, ni médicos disponibles,  ni ayudas o apoyo del Estado obligó con inviernos muy duros debido a la altura a la que se encuentra, a abandonarlo. Hay que tener en cuenta que en los años 60 una persona que enfermó de apendicitis tuvieron que llevara en parihuelas sobre mulas hasta el pueblo más cercano, Tamajón a unos 15 kilómetros y luego en coche hasta el hospital de Guadalajara. Recordemos que en esta década apenas había coches en España y mucho menos en zonas rurales o pequeñas ciudades. Para partos o enfermedades menores confiaban en las mujeres del pueblo que tenían escasos conocimientos sobre cómo curarlas.

Un pueblo con mucha historia, luchando a contracorriente y una verdadera joya tanto a nivel arquitectónico como paisajístico.

 

 

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La Bellida, pueblo abandonado durante la guerra civil

Nos dispusimos a conocer el segundo pueblo abandonado de nuestra lista. También en la Comunidad de Madrid, quizás el último ya de esta zona.

Es un pueblo también de fácil acceso, cerca del pueblo de Piñuécar, de hecho en el mismo término municipal. Cuando fuimos no fue con las mejores condiciones aunque sí con las más bonitas y espectaculares. Todo totalmente nevado lo que nos impidió verlo a simple vista. Tuvimos que subir al alto de la Bellida para poder visualizarlo. De todas formas no fue tan mal ya que de ese modo pudimos descubrir más de su historia.

Este pueblo fue abandonado en 1936 al comienzo de la guerra civil cuando ya solo quedaba un habitante. Fue zona conflictiva y de bastantes tiros, de hecho desde el alto de la Bellida se formaba una línea defensiva con cañones y artillería. Tras la guerra al estar situado en una zona apartada y poco accesible y ser también un pueblo modesto y pequeño finalizó por quedar totalmente despoblado y hoy en día solo quedan unos pocos cimientos que dan fe de su paso por la historia y la naturaleza se ha comido el resto.

El este vídeo os mostramos un poco más.

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El Alamín, primer pueblo abandonado de la serie

Tras mucha inactividad en el blog vamos a volver a él con una serie de pequeños post soobre pueblos abandonados de España que vamos a ir visitando.

En primer lugar comenzamos con uno un tanto peculiar, situado al sur de Villa del Prado en Madrid, llamado El Alamín, el cual llama la atención por su corta vida que tuvo, ya que fue fundado, por el conde de Ruiseñada, a mediados del pasado siglo XX y tras la muerte del dictador Franco a finales de los años 70 fue totalmente abandonado.

Era una pequeña población dependiente del municipio de Villa del Prado, que constaba de unas cinco calles y una plaza, y que en su época de máximo esplendor llegó a contar con escuela, iglesia, oficina de correos, bar e incluso peluquería, así como también unas 40 casas que eran ocupadas por los jornaleros y sus familias de manera gratuita, debiendo abonar solamente los gastos de luz y el cual debían abandonar cuando se jubilaban.

Pese a la apacible vida que los habitantes de El Alamín llevaban, el trabajo empezó a escasear pronto, y uno tras otro fueron buscando otros destinos más prometedores, quedando el pueblo abandonado ya totalmente hacia el año 2000.

Actualmente, la localidad, cuyas calles solitarias vale la pena recorrer, se encuentra en manos de un grupo inmobiliario, desconociéndose cuál será su destino.

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Prueba KTM Duke 125 tras 33000km de viajes

La “comekilómetros” ha sido, es y será una fiel compañera de viaje. Esta Duke 125 nos ha acompañado por buena parte de España conociendo cientos de lugares, paisajes, carreteras y gentes. Por ello hay que hacer una mención especial en este post, porque siempre nos detenemos en el viaje pero no en el mero hecho del trayecto y menos aún en qué nos hace recorrer ese trayecto.

¿Ha sido una buena compañera la Duke 125 después de miles de kilómetros?

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Ruta de los castillos de Alicante (España)

Aprovechando el mal tiempo, y por mal tiempo me refiero a aire y lluvia intensa, que nos hizo en nuestro último viaje a la playa, tan solo un plan relajado de una semana, decidimos irnos a hacer la ruta de los castillos de Alicante aprovechando ese fresco de verano que precede al otoño.

Si queréis ver más imágenes de los castillos que las que pongo aquí en este post podéis ver el vídeo completo:

Por la zona interior del oeste de Alicante se encuentran poblaciones bastante industriales hoy día del sector del calzado y la juguetería que antaño por los siglos XII al XVI tuvieron muchas disputas entre los reinos de Castilla y Aragón lo que nos ha dejado muchos castillos con tremendas e interminables historias que nosotros nos estábamos dispuestos a perdernos.

Tengo que aclarar que esta ruta puede hacerse por muchos otros lugares más de los que fuimos nosotros tanto por tiempo como por interés ya que muchos se encuentran bastante en ruinas o tienen horarios de visita bastante estrictos. En concreto todos los lugares donde nos podremos encontrar estos castillos son Elda, Petrer, Sax, Biar, Villena, Novelda, Almansa, Onil, Alicante, Castalla y Elche, aunque seguro que se queda alguno.

Nosotros en concreto fuimos a conocer el Castillo de Sax, el santuario de la Magdalena de Novelda, una iglesia realmente curiosa y bonita en cuanto a su arquitectura, el palacio fortaleza de Onil, el castillo de la Atalaya de Villena y el castillo de Biar.

Como recomendación, si queréis hacer la ruta completa, o parte como hicimos nosotros en vez de conocer uno o dos sueltos es una ruta en la que se debe organizar con antelación puesto que es una ruta larga de muchos kilómetros al final entre uno y otro y además los horarios de visita suelen ser restringidos y muchos no abren todo el día por lo que lo mejor es organizarlo bien en dos o tres días para conocerlos todos bien. Además las visitas suelen ser o bien gratuitas o bastante baratas, entre 1€ y 3€. Estas visitas llevan su tiempo y en alguno las visitas son guiadas por guías expertas de al menos una hora en la que conoceremos todos los detalles del castillo, como os explico a continuación.

Comenzamos por el castillo de Sax. Este es un pueblo industrial, muy angosto en el centro del mismo. Un pueblo en lo alto de un cerro en el que en sus calles más estrechas los pasaréis mal con un coche grande. Nosotros con un compacto entramos bien justos entre sus estrechas calles, cuestas y esquinas. El coche lo debimos dejar abajo del todo, en una valla que precede a la subida a lo alto del cerro donde se encuentra el castillo. Las escaleras son de rejilla en varios tramos. No hace falta tener un gran físico para subir toda la cuesta pero sí no marearse mucho ya que estas escaleras…

Esta es una de las tres grandes fortalezas de la zona junto con la de Villena y Biar y juntas formaban parte de una línea defensiva. Su origen es almohade del siglo XII y no fue hasta el año 1239 cuando la tomaran por primera vez y en 1480 incorporado a la Corona por lo Reyes Católicos. Tras la guerra de sucesión y diversos acontecimientos en 1782 pasó a ser posesión del Duque de Maqueda y luego a ser de propiedad municipal en 1980 y está ahora completamente restaurado. El castillo se alza sobre un cerro de forma alargada, inaccesible por la vertiente oeste, por lo que se accede a la fortaleza por el noroeste. Existía un puente levadizo como acceso a la torre del Homenaje que hoy en día ha desaparecido. A este no pudimos entrar puesto que solo se puede visitar los domingos a las 10:30h con un visita guiada de 45 minutos aproximadamente. Sinceramente es una pena que sea tan poco accesible un monumento de tal calibre e historia pero al menos quisimos ver la fortificación por fuera.

Continuamos camino hacia Novelda, al Castillo de la Mola y el Santuario de la Magdalena. Se encuentran a las afueras del propio Novelda  lo alto del cerro al cual se puede acceder en coche o moto hasta casi arriba con un amplio aparcamiento y unos pocos metros para ir andando y acceder a ambos monumentos. El castillo es del siglo XII y de origen islámico. La entrada es gratuita pero se encuentra muy en ruinas y lo cierto es que no hay mucho que ver, más que los grandes muros. De esta zona lo que es realmente bonito es el santuario, también de entrada libre, una iglesia construida en el siglo XX con un estilo que recuerda a una mezcla entre gótico y Gaudí construido a partir del proyectode  un paisano de Novelda, José Sala. Realmente bonita por todos los ornamentos en su construcción en piedra tan recargada. Por dentro es muy sobria con unas pocas y grandes pinturas de óleo sobre lienzo y lo más interesante, el órgano de piedra (mármol) más antiguo del mundo… y el único.

 

 

Seguimos andando el camino hacia Villena para visitar uno de los castillos más interesantes de la zona, el de la Atalaya. También a lo alto de la pequeña ciudad industrial se encuentra sobre otra pequeña parte de la misma ciudad, a modo de pueblo, unas pocas casas recogidas, como si de un pequeño pueblo apartado se tratara, como si las casas de los antiguos campesinos que se situaban a los pies de la muralla aún se conservaran. A los pies de todo esto una moderna oficina de turismo donde expiden las entradas al castillo y nos ofrecen información. Este lugar también es mucho más accesible puesto que hay varias visitas al día, dos por la mañana y dos por la tarde y la entrada son 3€ y la mitad si sois estudiantes o parados). Las visitas son guiadas y duran una hora. Además las guías son de lo más amable y transmiten ese entusiasmo por la historia.

De origen musulman del siglo XII está en parte reconstruido y se conserva bastante bien pese a que las excavaciones sobre el patio de armas, la sala central del patio del castillo, se iniciaron hace poco, al igual que la reconstrucción de sus paredes y muros (este castillo tiene doble muralla). Se puede ver perfectamente los diferentes armeros, el aljibe y algo muy curioso, las grandes, pesadas y redondas piedras colocadas en hilera listas para ser lanzadas por catapultas. Se conservan en la misma posición que cuando se pusieron en aquel rincón hace cientos de años. Por dentro, la Torre del Homenaje, donde se hacía la vida real. Sus muros con casi cuatro metros de grosor aún conservan los impactos de cañones extranjeros que apenas le hicieron cosquillas.

Las bóvedas están reconstruidas y en uno de los pisos se encuentra la prisión donde se encerraban a los infieles y enemigos. Hace poso se descubrieron en estos muros pinturas, graffitis, que hicieron los pocos reos que cabían. Aunque son especulaciones se ve claramente como dos de las pinturas las hicieron una o más personas cultas de origen veneciano puesto que en las pinturas se puede discernir claramente el puente de Rialto (Que podéis ver en mi último viaje a Italia) y un paisaje de un canal con una góndola. También nos encontramos diferentes ballestas enormes en los muros y una escalinata final hasta la azotea con unas vistas privilegiadas tanto del paisaje como una vista de pájaro del patio de armas y de las murallas.

Al día siguiente visitamos el Palacio Fortaleza del Marqués de Dos Aguas en Onil. Este palacio se empezó a construir en el siglo XV y se terminó en el siglo XVI. Es un edificio de cuatro torres y planta cuadrangular. Por dentro, el claustro es muy bonito. Además Onil es el pueblo en el que están las fábricas de Famosa. Conocido fabricante de muñecas. Por fuera parece una fortificación típica de los castillos pero al rededor ya vemos como no y por dentro se encuentra un patio realmente bonito con soportales, la oficina de turismo y el ayuntamiento actual. Hay visitas casi todos los días a partir de las 13:45h

 

Finalizamos nuestra ruta de los castillos en Biar. Se puede entrar libremente y sin guía en horario de 10:15h a 13:45h. La entrada cuesta 1€. Es recomendable dejar el coche abajo en el pueblo para ir así andando por las estrechas calles muy bonitas desde donde se puede ir viendo el propio castillo. Las calles tienen personalidad y de hecho es un lugar bastante turístico ya que está lleno de hoteles rurales. Eso sí, me refiero al casco antiguo, no al pueblo que se creó más tarde de Biar y que se encuentra abajo del todo. Recomendable 100%.

Hay carteles informativos en los lugares más importantes, pero están en mal estado y el lugar en sí también. Parece no haberse invertido mucho en su reconstrucción ni en su mantenimiento exterior. Por dentro es muy similar al de Villena de hecho las bóvedas se conservan originales y en cada piso se conservan muebles de la época.

Fue construido en el siglo XII y declarado Monumento Nacional en 1931.

En el siglo XV aparecen descritas la habitación de vigilancia o cuerpo de guardia; la casa de fora, utilizada como pajar; el palau nou que albergaba a la familia del alcaide; el rebost o despensa para almacenar víveres; la cuina o cocina con su gran chimenea; la casa dels forns u horno; el establo; la capella o iglesia bajo la advocación de Santa María Magdalena y Santa Quiteria; el comedor. Todo ello presidido por la llamada Torre Maestra utilizada para guardar las armas y pertrechos del castillo. Estas dependencias, techadas por cubiertas a un agua de teja curva, permitirían recoger el agua de lluvia para almacenarla en el aljibe excavado en la roca que todavía se conserva.

Tras la conquista cristiana de Biar por Jaime I en febrero de 1245, el castillo mantuvo una gran importancia en el sistema defensivo de la frontera meridional valenciana, dada la destacada situación estratégica desde el punto de vista político y militar de Biar frente al reino de Castilla.

Os animo a todos a hacer la ruta de los castillos. Nos quedaron dos también interesantes como el de Castalla y el de Alicante, pero hace tiempo ya vi este castillo. Si buscáis una ruta diferente y un turismo más cultural no dudéis.

 

 

 

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Viaje sin rumbo. Capítulo 1

Como ya os fui diciendo en el diario de mi último viaje por el norte de España, iría publicando más tarde los vídeos del viaje, este, tan sin rumbo y más bien improvisado. Escogiendo siempre carreteras secundarias, pasando por pequeñas aldeas y empapándonos de los paisanos.

Disfrutad y si os gusta, ya sabéis, compartid.

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Viaje sin rumbo fijo. Día 5

No nos vamos a engañar, en el día anterior, cuando llegamos a Frómista nos entró un bajón de moral importante. Primero porque dejábamos atrás Asturias, lugar donde estábamos la mar de cómodos, nos encanta tanto el paisaje, clima, gastronomía la gente… en definitiva, nuestra zona de confort. Si además le añadimos que dejamos atrás como último plato la mejor carretera por la que hemos estado nunca, el desfiladero de los Beyos.

Como os digo, lo dejamos atrás y lo que nos venía al frente era cruzar Castilla y León. Kilométricas rectas por carreteras nacionales, sin mucho que ver en el entorno y para empeorar un poco la historia, se nos acababa el viaje.

Cuando despertamos este día ya la cosa cambió nada más salir del bello pueblo de Frómista. Lasgar rectas también, pero con alguna zona sinuosa de curvas algo ratoneras hasta llegar a Aranda de Duero y con otro paisaje totalmente diferente, mucho más verde y bonito, cruzando pueblos por las nacionales y los últimos kilómetros llenos de viñedos.

Siguió todo mejorando según llegamos a zona de Guadalajara y Segovia, parajes muy muy bonitos, lagos, ríos y curvas sin cesar. Hay que decir que es mejor la vista y los pueblecitos que fuimos pasando que las propias carreteras ya que están muy desgastadas con miles de parches y es tremendamente botona, si vas deprisa corres el riesgo de salirte con la suciedad y piedras o dejarte la suspensión de tanto bote. Aún así yendo tranquilos difrutamos mucho de la zona.

Más adelante, tras comer pasado Ayllón, el firme mejoró considerablemente pero el asfalto es casi blanco del desgaste, por lo que perdimos en alguna curva un poco la rueda trasera. Calma y a disfrutar. Aquí fue donde nos perdimos pero ningún problema, porque si la anterior carretera era divertida y preciosa (Visualmente el asfalto roto serpenteando por las montañas y praderas queda de escándalo) donde nos metimos por error era aún mejor, una carretera comarcal, estrecha y con unas vistas espectaculares, bordeando la CM-1001, pasando pequeñas casi aldeas y antiguos pueblos fantasma ya que pudimos ver lo que fueron vestigios de antiguas construcciones de las que ahora solo quedan parte de los muros o casas de piedra oscura sin tejado. Continuamos por esta carretera hasta converger con la que debíamos llevar rumbo ya por desgracia a casa. Así hasta llegar todo por nacionales, lo cual era la premisa de este viaje, eso y no llevar ningún tipo de navegadores, a Azuqueca de Henares, donde ya para no hacer demasiados kilómetros de más puesto que las carreteras que queríamos coger nos desviaban mucho, cogimos unos 30 kilómetros de autovía hasta llegar a casa.

1450 kilómetros en total, medias de casi 300 kilómetros diarios, tranquilos, sin encendernos demasiado para disfrutar tanto de la carretera, la moto, paisaje y los pueblos que tanto nos gustan. Unas pequeñas vacaciones y un pequeño gran viaje que nos ha dado para pensar en el siguiente, pero eso sí, de muchos más días.

Muy pronto tendré preparado los vídeos del viaje.

Gracias a todos los que seguís este modesto blog.